Llega junio; comienza la floración de la vid en La Mancha

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Excelente floración de la vid en La Mancha

La llegada de junio implica muchos cambios. Los días son cada vez más calurosos, las calles se llenan de gente y, cómo no, las vides de La Mancha vuelven a transformarse comenzando su floración. En esta nueva fase del ciclo vegetativo, la cuarta exactamente, los primeros embriones empiezan a surgir al inicio de junio; a lo largo de este mes, la floración llegará a su apogeo.

¿Qué es y cómo se produce floración en la vid?

A las puertas del verano, y tras completar su brotación, se produce el nacimiento de las flores. Es el proceso en el que las plantas y, por supuesto, la vid comienza su reproducción. Nacen los brotes (inflorescencias), que se convierten en flores. Se trata de un trance muy delicado en el que su mayor o mayor desarrollo dependerá de tres factores diferentes:

  • La condiciones climáticas durante la floración, tales como temperatura, precipitaciones y humedad.
  • Aireado de los racimos.
  • Exposición de los racimos a circunstancias climatológicas, como la luz solar.
Vides de La Mancha en junio
Diferentes factores climatológicos determinarán un mayor o menor cuajado en la vid

Como vegetal que es, la vid sigue los preceptos marcados por las características de cada estación. Es por ello, que en los últimos coletazos de la primavera, emergen las primeras florecillas blancas, cuyo sexo correspondería al hermafrodita. Es entonces cuando el viento y los insectos cobran un papel protagonista, embarcándose en su misión de polinización. Durante estos días, unas ligeras precipitaciones serían beneficiosas para las vides, cuyo cuajado se verá determinado también por las temperaturas de la primavera.

El cuajado también se convierte en gran indicador para prever una mayor o menor cosecha, así como prepararse para una vendimia más adelantada o más tardía. Esta fase es una de las más cruciales del ciclo de la vid, ya que la sensibilidad con la que cuentan, las hace susceptibles de padecer hongos y enfermedades.

Sin embargo, una de las grandes fortunas del viñedo de La Mancha, es su buena insolación, así como su baja humedad. Con más de 3.000 horas de sol al año, las vides cuentan con una gran barrera para evitar las temidas enfermedades de la vid.

¿Cuáles son los cambios físicos?

Racimos de la vid, a punto de aflorar
Racimo de vid, en La Mancha, preparado para aflorar

Cada una de las flores de la vid cuentan con cinco piezas (pentámeras) en cada verticilo y están formadas por un cáliz de cinco sépalos casi imperceptibles; una corola compuesta de cinco pétalos, la cual funda un capuchón; un androceo, que hace la función de órgano masculino y esta conformado por cinco estambres y un gineceo como órgano femenino, formado por dos carpelos con un óvulo cada uno.

En el principio de la floración, la corola comienza a abrirse por su base, liberando así los 5 pétalos de los que se compone. De ahí salen a relucir las anteras, el estilo y el estigma. Estas flores se agrupan en inflorescencias estériles y no estériles; en este último caso los llamados zarcillos (inflorescencias estériles sin flores) son utilizados por la propia vid para trepar.

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