La influencia de la Luna en la producción y elaboración de vino, ¿mito o realidad?

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Luna llena ilumina el paisaje típico de La Mancha

Es imposible no fijarse en ella; máxime, si se halla en todo su esplendor. Desde tiempos inmemoriales, la Luna ha sido la protagonista de las más fascinantes leyendas. Pero también es verídico que su influencia afecta directamente sobre el medio ambiente de nuestro planeta. Por ejemplo, causando las mareas -afectando a las corrientes marinas- y estabilizando el eje de rotación de la Tierra -fundamental para mantener el ciclo de las estaciones. Incluso, el mundo del vino no se escapa a su influjo.

La influencia lunar en el vino: desde su origen

Luna llena en los viñedos y molinos de La Mancha

Un vino, antes de serlo, debe pasar su proceso de creación y desarrollo. Es decir, debe gestarse en la vid. Un largo proceso, que dura casi un año, y que necesita de numerosos cuidados y mimos, como la poda, los injertos en la vid e, incluso, la propia vendimia. Para llevarlos a cabo, muchos viticultores se coordinan con el Calendario Lunar.

Existe un calendario biodinámico que regula los trabajos en el campo, regido por las fases de la Luna, que indica cuáles son los mejores días para llevarlos a cabo

Un método, heredado de nuestros antepasados, que sostiene que los líquidos internos de la planta de vid ascienden y descienden, según la fase de la luna. Por ejemplo, tareas como la poda resultan muy traumáticas para la planta, por lo que hay que llevarla a cabo en luna descendiente. De esta manera, la actividad de la planta se concentra en su zona inferior y los daños son menores; y sus reservas, de cara a la primavera, mayores.

La vitivinicultura biodinámica, la máxima expresión de los ritmos de la Luna

Viñedo y sostenibilidad, buque insignia de la DO La Mancha

Más allá de pequeñas costumbres, hay un sistema de viticultura y vinificación que se rige por los ritmos de la luna: la biodinámica. Una filosofía creada a principios del siglo XX por el pensador austrohúngaro Rudolf Steiner, que sugiere restablecer el carácter intrínseco del terruño, en sintonía con el medio ambiente. Todo ello, con el objetivo de conseguir vinos de alta gama, con carácter e irrepetibles.

Entre los preceptos de esta teoría biodinámica en el cultivo de la vid, entran en juego, la influencia de las fuerzas cósmicas: el Sol, los planetas y, sobre todo, la Luna

Además, Steiner extiende su filosofía a la propia elaboración del vino. Según este pensador, cuando la luz de la Luna es menos intensa, en su fase menguante, los colores, olores y sabores del vino son más intensos. De esta manera, es recomendable llevar a cabo los trasiegos y embotellados del vino en esta fase, para conservar sus máximas aptitudes organolépticas.

Dominio de Punctum y Parra Jiménez, las bodegas de La Mancha que apuestan por la agricultura biodinámica

Dominio de Punctum y Parra Jiménez, dos bodegas de La Mancha que apuestan por la agricultura biodinámica

El mayor viñedo del mundo, La Mancha, es un gran referente de calidad y variedad. Es por ello, que entre su amplísima oferta de vinos con el sello de calidad de la D.O. La Mancha, también se hallan vinos biodinámicos. Es, concretamente, en dos bodegas conquenses: Bodegas Dominio de Punctum(Las Pedroñeras) y Bodegas Parra Jiménez (Las Mesas).

La viticultura biodinámica Respeta el ciclo natural de las viñas, mejorando sus características y consiguiendo unas uvas y un vino de la más alta calidad

En Dominio de Punctum y Parra Jiménez, al igual que en las bodegas de La Mancha, se rigen por cuatro factores esenciales para crear la personalidad y calidad de sus vinos: clima, suelo, irrigación (en el caso de regadíos) y el cuidado del viticultor. Un perfecto equilibrio, al que en estas bodegas suman sus prácticas biodinámicas; partiendo de la tradición transmitida durante siglos, ligada a las opciones más modernas de agricultura y viticultura sostenible.

*En definitiva, está claro que la influencia de la Luna marca el ritmo de una gran parte de los trabajos que se realizan en viñas y bodegas. Su veracidad irá proporcionalmente respaldada, según a quienes se les pregunten: escépticos y creyentes. No obstante, este pretérito método ha logrado mantenerse en el tiempo, consiguiendo un mayor número de adeptos, año tras año. En el caso del sector vitivinícola, son muchas las bodegas que respaldan esta teoría, a la vez que la demanda de vinos biodinámicos no deja de crecer. Por algo será, ¿no?

 

 

 

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