El Vínculo Crianza 2000, el ‘vino eterno’ que ha conseguido 94 puntos en la revista ‘Sobrelías’

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El Vínculo 2000, un vino de La Mancha que ha conseguido 94 puntos según la revista Sobrelías

La revista digital especializada en vino y enoturismo, Sobrelías, ha dedicado uno de sus artículos a un gran vino de La Mancha: El Vínculo Crianza 2000. Un vino Tempranillo, con solera, elaborado por Bodegas El Vínculo-Familia Fernández Rivera (Campo de Criptana, Ciudad Real), el cual ha destacado por su excelente calidad, alcanzando los 94 Puntos Sobrelías; es decir, logrando la calificación de «Excelente».

El Vínculo Crianza 2000, el legado de un vino extraordinario

El Vínculo Crianza 2000, de Bodegas El Vínculo

Numerosos son los premios que la gama El Vínculo lleva a sus espaldas. Y es que un inolvidable Alejandro Fernández supo ver en las tierras de La Mancha, un lugar en el que crear magníficos vinos, a finales de los años 90. Ya indispensables en el mercado internacional, destacan un blanco y tres tintos: Alejairén Crianza, Paraje La Golosa Gran Reserva, El Vínculo Reserva y El Vínculo Crianza.

Respecto a este último, El Vínculo Crianza, cuenta con un extenso legado marcado por numerosos reconocimientos a su calidad. Una de sus añadas más laureadas, la del año 2000, ha despertado la curiosidad de una de las revistas digitales más respetadas del mundo vinícola: Sobrelías.

Uno de sus más conocidos expertos, el influencer y sumiller Francisco José Miranda, ha tenido la oportunidad de catar El Vínculo Crianza 2000 para la popular guía de vinos inmersa en la revista. Sus gratas impresiones recaen sobre la destreza de su autor: Alejandro Fernández. Por ello, afirma que «es un vino que merece la calificación de Excelente, llegando a una puntuación de 94 puntos».

Notas de cata, según Sobrelías

Dados los más de 20 años en vida de este Crianza, para Miranda destaca su gran elaboración, que le permite la aptitud de ser casi «un vino eterno». También, «un grandísimo vino que hay que mirarlo en perspectiva ya que no son muchos los vinos de 2000 que pueden dejarnos una cata como esta», ha puesto de manifiesto.

  • Fase visual: «color picota muy intenso, profundo, en copa parada. Recomiendo sin duda decantarlo por los posibles posos que tendrá al estar ante una añada de 2000»
  • Fase olfativa: «Un vino en nariz con mucha presencia de fruta, tanto roja como negra, ‘casi cocida’, con una crianza que nos deja toques a curry, especias dulces, finas hierbas. Café, chocolate negro, increíblemente complejo y gran equilibrio»
  • Fase gustativa: «La boca es poderosa, de ataque potente, goloso, con gran presencia de fruta de todo tipo madura. La acidez le ha dado una estructura y una vida que, aun hoy, nos deja un vino realmente espectacular. Voluminoso, sedoso, cálido, con un toque especiado realmente genial, vuelven los tostados, café, cacao, humo. Gran persistencia y un final largo».

*Puedes ver el artículo completo aquí

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