Los colores del vino: aprende a diferenciar sus características

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Infografía Los colores del vino

Aunque algunos no lo reconozcamos, en muchas ocasiones, juzgamos por la vista. Y es que la estética se ha convertido en un punto clave para escoge una u otra opción, en un gran abanico de ámbitos. Aunque nosotros somos de aquellos que predicamos eso de «lo importante está en el interior», en el mundo del vino, la vista puede ser un gran aliado. Y es que, el color puede mostrarnos multitud de pistas sobre el vino que tenemos en frente.

Los colores del vino: tintos, blancos, rosados y espumosos

Los colores del vino

No es para menos que la fase visual sea una de las tres imprescindibles para saber catar un vino. En este post, te contamos cuáles son los colores típicos del vino para que puedas identificar factores como el tipo de uva, el proceso de elaboración y su juventud. Por supuesto, los colores también hablan de su calidad y su idoneidad para ser consumido. Unas aptitudes, que además garantizan otros elementos visuales, como por ejemplo, que posean la tirilla de la Denominación de Origen La Mancha.

1. Los vinos tintos, los colores más complejos

Los vinos de La Mancha triunfan en el Concurso Internacional Vinos Sub30
Un Tempranillo joven de La Mancha

Si hay que representar el vino a través de su imagen más universal, sin duda, el tinto ganaría por goleada. Su intenso color proviene de los antocianos, los cuales le aportan tonos azulados, y de los taninos, que son aquellos que le dan estabilidad al color resultante. Una mayor o menor intensidad de color irá determinada por el tiempo de maceración que el mosto y los hollejos estén en contacto.

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Elaboración del vino en una sala de barricas en bodegas DO La Mancha

Además, el tiempo de crianza al que se le someta un vino influirá en el color final. De hecho, por regla general, un vino joven destaca por tonalidades púrpuras y violáceas; muy vivas. Sin embargo, esta señal de juventud pierde vigor en beneficio de colores más cerezas anaranjados, los llamados colores teja y caobas, conforme se somete a procesos de envejecimiento.

La capa del vino, su ribete, también da pistas sobre la estructura del vino; siendo esta más intensa, cuanto más opaca sea

Es por ello, que por norma general, si un vino joven posee tonalidades teja, advierte que su tiempo de consumo ideal ha llegado al límite o lo ha rebasado. Sin embargo, estas tonalidades sí que son propias de los vinos criados en botella y barrica, debido a la micro oxigenación; es decir, pequeñas aportaciones de oxígeno que aportan redondez al vino.

En la variedad está el gusto (y también el color)

3 tintos en la cata previa del XXXIV Premios a la Calidad de la DO La Mancha

En la actualidad, existen una gran variedad de uvas tintas. Por ejemplo, la Denominación de Origen La Mancha cuenta con 15 variedades tintas acogidas. Cada una de ellas posee sus propias características, que también pueden observarse mediante su intensidad y color.

Por ejemplo, variedades como la Tempranillo, Syrah, Cabernet Sauvignon y Garnacha Tintorera, poseen colores mucho más intensos que otras como la Pinot Noir y la Garnacha Tinta, cuyos notas son más ligeras y con capas más bajas. Asimismo, varietales como la Petit Verdot, son fácilmente reconocibles por sus intensos reflejos violáceos.

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Un viñedo de La Mancha en primavera

Otra de las muchas características que hacen del vino una bebida tan especial es su capacidad para expresarse de forma tan diversa, según el lugar en el que las vides se cultiven y su clima. Y es que la insolación, las precipitaciones, la humedad, la altura del viñedo, las variaciones térmicas, etc. actúan sobre el propio color. Por ejemplo, las vides expuestas a una mayor insolación, darán bayas con colores más intensos.

2. Los vinos blancos y sus tonalidades según su variedad y juventud

Vino y uva Airén en viñedo de La Mancha
Vino y uva Airén en viñedo de La Mancha

En los vinos blancos, sus colores están más condicionados, según su variedad y si ha pasado (o no) por un periodo de crianza en barrica o sobre lías. Y es que, en el proceso de elaboración de los blancos no se realiza junto con los hollejos o lo hacen muy brevemente. Es por ello, que los colores más característico de los vinos blancos, además del que su propio nombre indica, comprenden un espectro que va desde las tonalidades verdosas, hasta las más doradas.

La Airén es la variedad más cutivada en La Mancha, pero no la única: su Denominación de Origen cuenta con 13 variedades acogidas

Es por ello, que un blanco expresa su juventud en su palidez y brillo. Asimismo, indica su variedad en sus reflejos. Por ejemplo, un Airén o un Sauvignon Blanc cuentan con reflejos más tenues, amarillos pálidos; por otro lado, un Chardonnay posee tonalidades más doradas, así como un Verdejo, tonalidades más verdosas. Cabe destacar, que los tonos dorados muy marcados (exceptuando blancos bien evolucionados o de paso por madera), suele ser una señal de vino oxidado, ya sea por defecto o por pertenecer a añadas anteriores.

3. Los vinos rosados, también pueden ser anaranjados

Rosados en el Festival de Cine y Vino de La Solana

El proceso de vinificación de los vinos rosados se asemeja al de los vinos blancos, aunque con algunos matices diferenciales. El principal, y la respuesta de que posean sus característicos tonos rodados, es su breve proceso de maceración. Es por ello, que el mosto logra adquirir los antocianos y taninos suficientes para lograr su característico tono.

Las bodegas de La Mancha elaboran vinos rosados jóvenes con toques de herbáceos u otros aromas primarios, de color naranja salmón

Por ende, los rosados serán más intensos si han pasado por maceraciones largas y más pálidos si son más cortas. Esta evolución del color es más rápida que la de los vinos tintos, debido también a que el vino se ve más afectado por la oxidación. Finalmente, las nuevas tecnologías, procesos de elaboración y variedades han dado lugar a la creación de vinos rosados con tonalidades y reflejos anaranjados. En La Mancha, la calidad de los rosados naranja salmón es muy apreciada.

4. Espumosos, más allá de su color

Copas de vino espumoso de La Mancha

Desde hace unos años, zonas de producción como la de La Mancha, han apostado por la elaboración de vinos espumosos, cuyo resultado nada tiene que envidiar a otras zonas más afamadas. Es por ello, que distinguir si un espumoso es o no de calidad es imprescindible para que no te la den con queso. Una operación que se puede llevar a acabo por la vista, más allá de su color, el cual (según su variedad y vinificación) puede variar, desde amarillo pálido a dorado intenso.

La «burbuja», el «rosario» y la «corona» determinan las aptitudes de un espumoso en fase visual

En pocas palabras, los vinos espumosos están caracterizados por una segunda fermentación en la propia botella; es justamente ahí donde se produce la aparición del gas carbónico endógeno (generado de forma natural), el cual definirá en los aromas y sabores del vino. Es por ello, que un espumoso de calidad debe poseer una burbuja fina, la cual forme un rosario (sucesión vertical de burbujas), así como una corona (burbujas que rodeen los bordes inferiores de la copa) persistentes.

Los colores de los vinos de La Mancha

Vino de La Mancha, vides y molinos de viento
Vino de La Mancha, vides y molinos de viento

En La Mancha, cuyos viñedos se hallan entre los 600 a 900 metros, la pluviometría es baja (300-400mm), las oscilaciones térmicas son muy acusadas entre los veranos y los inviernos, así como cuentan con baja humedad, los frutos maduran adecuada y saludablemente. Además, cuentan con sus propias características (generales) visuales:

  • Vinos tintos: caracterizados por un color rojo violáceo que se torna a tonalidades anaranjadas y más amarillentas que se acrecientan con un mayor o menor envejecimiento
  • Vinos blancos: Amarillos verdosos o pajizos. Limpios y brillantes; prácticamente transparentes, exceptuando algunas variedades más doradas como la Chardonnay y otros blancos con crianza en madera o sobre lías.
  • Vinos rosados: son los que deben consumirse en un periodo menor para disfrutar de todo su potencial, que se aprecia a primera vista por su brillantez y sus tonalidades, desde más tenues a púrpuras, dependiendo de su periodo de maduración. Dependiendo de su variedad o proceso de vinificación, también puede adquirir tonos anaranjados.
  • Espumosos: el La Mancha, las variedades más utilizadas para la elaboración de estos vinos son Airén, Chardonnay y Macabeo, por lo que se distinguen por ser vinos pálidos, frescos, ligeros, con burbuja fina y alegre.

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